Economía Política Local 2026-01-30T13:35:26+00:00

Banco Central de Argentina advierte sobre riesgos estacionales para la inflación en el primer trimestre

El Banco Central de Argentina, en su informe monetario trimestral, señaló factores estacionales como la volatilidad de los precios de la carne y los cambios metodológicos en el nuevo IPC como riesgos clave para el proceso de desinflación a principios de 2026. A pesar de esto, el banco expresó optimismo sobre el fortalecimiento de la demanda de pesos y las mejores condiciones de financiamiento externo, esperando un superávit comercial y acumulación de reservas.


Banco Central de Argentina advierte sobre riesgos estacionales para la inflación en el primer trimestre

Buenos Aires, enero de 2026 – La autoridad monetaria advirtió que el proceso de desinflación en curso enfrenta durante el primer trimestre del año una serie de riesgos 'de carácter estacional y transitorio', asociados principalmente a ajustes en precios regulados y al impacto metodológico que tendrá la implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Según el organismo monetario, la demanda de pesos tendería a fortalecerse y que las condiciones de financiamiento externo podrían mejorar, impulsadas por una cosecha fina récord, buenas perspectivas para la cosecha gruesa y el aumento de exportaciones de hidrocarburos y minerales, en un contexto de maduración de proyectos vinculados al régimen de incentivos a las grandes inversiones.

No obstante, aclaró que la acumulación de reservas, estimada en un piso de 10.000 millones de dólares para el año, dependerá en gran medida del acceso del Tesoro a los mercados internacionales para refinanciar vencimientos de deuda externa.

De acuerdo con estimaciones privadas, si este esquema hubiera estado vigente el año pasado, la inflación anual habría resultado entre 2,5 y 3 puntos porcentuales superior al dato oficial.

Pese a este escenario de transición e incertidumbre metodológica, el Banco Central sostuvo que no observa riesgos estructurales para la continuidad del proceso desinflacionario. La entidad remarcó que, una vez superadas las presiones temporales e internalizados los cambios del nuevo índice, la inflación debería retomar y profundizar su sendero descendente.

El organismo reafirmó que mantendrá un sesgo contractivo de la política monetaria y confía en una mayor estabilidad cambiaria, factores que, combinados con una reducción de la inercia inflacionaria —visible, por ejemplo, en acuerdos salariales más moderados—, permitirían una desaceleración más marcada de la nominalidad de la economía a partir del segundo trimestre.

En esa línea, el informe destacó que los indicadores de inflación de alta frecuencia, especialmente los vinculados a alimentos no afectados por estacionalidad, ya muestran una moderación de las presiones de precios en las primeras semanas de enero.

Bajo la conducción de Santiago Bausili, el Banco Central también expresó optimismo respecto de la evolución de las reservas internacionales. Según las expectativas relevadas por el propio Banco Central, el comercio exterior cerraría el año con un superávit superior a los 10.000 millones de dólares, con crecimiento tanto de exportaciones como de importaciones.

En cuanto a la demanda de dinero, el informe proyectó una remonetización cercana al 0,6% del Producto Bruto Interno durante 2026, aunque aclaró que en el primer trimestre ese avance sería acotado, en torno al 0,1% del PBI, en línea con la prudencia que caracteriza al actual enfoque monetario.

El informe también pone el foco en el cambio de ponderaciones del IPC que comenzará a aplicar el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Con la nueva canasta, basada en datos censales de 2017/2018, los servicios ganan mayor peso relativo —en particular vivienda y tarifas, que pasan a representar el 14,5%, y transporte, con el 14,3%— mientras se reduce la incidencia de alimentos y bebidas.

A este elemento se suma la readecuación del esquema de subsidios energéticos, que derivará en correcciones en las tarifas residenciales de electricidad y gas, con impacto directo sobre la categoría de precios regulados.